Las Cruces es un lugar bastante aburrido. Me explico. Aquí no hay opción de salir a tomar unas cañas de la forma que se hace en Pamplona, por ejemplo. La ciudad es extremadamente dispersa, entre edificio y edificio hay muchísimo espacio vacío. Esto hace que las distancias sean largas y que la gente para ir de un sitio a otro se vea obligada a coger el coche, lo que desemboca en una alarmante falta de vida humana por las aceras. Así que, ¿cómo pasar el rato en Las Cruces?
Entre semana, la cosa es fácil, el trabajo en la Universidad ocupa el tiempo y eso se puede combinar con una visita a la piscina o al polideportivo. Luego algún día puedes ir a cenar por ahí o a comer. Y listo.
El fin de semana hay más horas libres y hay que ocuparlas. Hoy ha sido mi primer día de fin de semana aquí y tengo que decir que se me hizo muy corto. Por la mañana Lucía, Migue y yo fuimos al mercado en el downtown. Es un mercado de artesanía y productos locales en el que me he topado con personajes bastante pintorescos, pero que dejo para otra entrada que combinaré con fotos que aún no me ha dado tiempo a repasar. Quizá mañana.
Después de comer he ido a nadar una media hora y después hemos ido junto con Jaime, el profe, a una fiesta que organizaba Ernesto en su casa. Ernesto es un mejicano de 57 años oficiales pero que es mucho más joven en espíritu, algo así como yo. Allí nos hemos reunido bastante gente, cespañoles, mejicanos y por algún momento algún americano. Las conversaciones han sido en una mezcla de castellano e inglés bastante curiosa, pues estos tipos cambian de un idioma a otro en la misma frase tres veces, jeje. Hemos comido un plato típico de Laos no se mjuy bien a que fin, pero bueno, la cosa era comerse con las manos una especie de reboltijo para lo cual te ayudabas con una torta de arroz que te fabricabas tu mismo aplastando un puñado del susodicho. Muy curioso pero no me ha acabado de gustar. El resto de cosas que había si que me han gustado. Especialmente los dulces. Hemos tomado tequila del bueno, y Ernesto ha dejado claro que José Cuervo es tequila del malo, ¿has oído Juanjo? Hemos hecho papiroflexia para los hijos pequeños de Graciela, que es una amiga de Ernesto. Yo he deslumbrado a la masa con mi grulla. Por cierto, los niños deben ser superdotados o algo así y estaban haciendo dibujos de formas imposibles al estilo Escher que me han dejado flipado. ¿Cómo puede un niño de unos 8 años haer un dibujo así? Después Ernesto ha sacado su colección de instrumentos raros. Tiene hasta dos dijeridoos, que he intentandto hacer sonar sin suerte. Entre la armada española que eh conocido hoy, se encuentran Carlota, Soraya y Oihana (de Extrmadura, Ponferrada y San Sebastián respectivamente).
De la fiesta no tengo fotos aunque creo que podré conseguir alguna, porque Jaime ha estado haciendo unas cuantas. La verdad es que ha sido una fiesta rara pero divertida.
2 comentarios:
Así, en general, ¿WTF? ¿fiesta mexicana con comida laosiana, papiroflexia, reencarnaciones de Escher, dos didgeridoos australianos y una extremeña?
En fin, pasas una tarde en casa de un latinoaméricano y ya escribes entradas de realismo mágico.
Suena raro pero así ocurrió xDD
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